Ayer desperté y despertaste conmigo. Hace tiempo que no me visitabas y aún así tu presencia no era extraña en mi cama. La noche anterior la pasamos recordando viejos tiempos, aquellos en los que un par de cervezas nos embriagaban. Ahora ese licor servía para ayudarnos a recordar cuando eramos más jóvenes. Una noche más abrazados hasta quedar dormidos... tanta simpleza con tanto cariño. Una mañana más comenzando con una sonrisa y un rostro familiar.
Hoy desperté y tú seguías dormida. Era extraño tenerte a mi lado después de tanto tiempo de no haberte visto. Yo salí de la cama con mucho cuidado. Te veías tan tranquila y en paz que no quise perturbar tu sueño. Te volví a cubrir con las sábanas para que no tuvieras frío, pero no pareció importarte. Salí de mi cuarto dejándote dormida aún, y ahora que es momento de ir a la cama me pregunto dónde estás. Me comenzaba a habituar a tu cuerpo junto al mío y ahora eres tú la que se ha ido. Me atrevo a decir que me has malacostumbrado.
Malacostumbrado
hr: 2:12
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Marco Mo
29 de noviembre de 2009
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Algo para... para...
para amar,
para pensar,
para ser escritor

Me encontré con esto hace unos meses en un taller. Creo que es una frase bastante sincera y optimista... pero que no chingue, ¿que clase de cinismo es ese?.
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Marco Mo
17 de noviembre de 2009
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Algo para... para...
para ir con Dios,
para profundizar,
para reir
Más tiempo
hr: 11:50
¿Alguna vez han tenido uno de esos momentos llenos de stress donde desean que el día tenga 36 horas en lugar de 24? Si su respuesta fue si, creo que entenderán como me he sentido en las últimas semanas. Hace casi un mes que escribí por última vez en este blog. Ya lo extrañaba. Muchas cosas han pasado desde aquel fin de semana de campamento mencionado en la entrada anterior. El drama en Grey's Anatomy ha crecido de manera exponencial, falleció Capitán América, tuve la oportunidad de jugar con los nuevos sensores capacitivos de Freescale, tengo casi cien seguidores más en Twitter, y me he vuelto adicto a una nueva serie. Pero en este momento no tengo ganas de escribir de nada de eso. Si hiciera la lista de lo que realmente he hecho desde la última entrada, creo que sería mayor que la lista en dicha entrada.
Tengo un amigo que recientemente me dijo que no entiende porqué nunca tengo tiempo de hacer nada. Yo no creo que eso sea cierto. Más que no tener tiempo es que siempre tengo algo que hacer, porque sino me aburro. Siempre estoy organizando algún evento, metido en algún concurso, armando algo para proyectos, haciendo tareas, mandando mails, o llenando papeles para algún trámite. Pero el colmo de esto llego hace un par de semanas, cuando el trabajo llegó a tal cantidad que en una semana solo dormí 15 horas aprox (incluyendo el fin de semana). Los siguientes días me andaba quedando dormido en todos lados. Me pasó que en tres ocasiones llegaba a casa, me sentaba en la sala, y cuando me daba cuenta eran las 3 de la mañana y yo me había quedado dormido en el sillón.
Lo que me alegra es que al final de este mes lleno de trabajo logré ser bastante productivo. Tuve un desempeño bastante decente en mis últimos exámenes, cumplí con todas mis tareas, terminé varios proyectos, y alcancé a completar varios trámites antes de su fecha límite. Pero el trabajo aún no termina, todavía falta un poco para que termine este semestre. Y es entonces que me vuelvo a preguntar "¿porqué el día no tiene 36 horas en lugar de 24?". Lo peor es que conozco la respuesta. Si el día durara más, probablemente en la escuela o el trabajo encontrarían la manera de explotarnos más horas al día.
Pero bueno, por algo siempre digo que el stress es vida. Así que trabajen mucho, porque creanme que ese trabajo duro rendirá frutos.
Tengo un amigo que recientemente me dijo que no entiende porqué nunca tengo tiempo de hacer nada. Yo no creo que eso sea cierto. Más que no tener tiempo es que siempre tengo algo que hacer, porque sino me aburro. Siempre estoy organizando algún evento, metido en algún concurso, armando algo para proyectos, haciendo tareas, mandando mails, o llenando papeles para algún trámite. Pero el colmo de esto llego hace un par de semanas, cuando el trabajo llegó a tal cantidad que en una semana solo dormí 15 horas aprox (incluyendo el fin de semana). Los siguientes días me andaba quedando dormido en todos lados. Me pasó que en tres ocasiones llegaba a casa, me sentaba en la sala, y cuando me daba cuenta eran las 3 de la mañana y yo me había quedado dormido en el sillón.
Lo que me alegra es que al final de este mes lleno de trabajo logré ser bastante productivo. Tuve un desempeño bastante decente en mis últimos exámenes, cumplí con todas mis tareas, terminé varios proyectos, y alcancé a completar varios trámites antes de su fecha límite. Pero el trabajo aún no termina, todavía falta un poco para que termine este semestre. Y es entonces que me vuelvo a preguntar "¿porqué el día no tiene 36 horas en lugar de 24?". Lo peor es que conozco la respuesta. Si el día durara más, probablemente en la escuela o el trabajo encontrarían la manera de explotarnos más horas al día.
Pero bueno, por algo siempre digo que el stress es vida. Así que trabajen mucho, porque creanme que ese trabajo duro rendirá frutos.
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Marco Mo
16 de noviembre de 2009
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Algo para... para...
para pensar,
para reflexionar,
para ser feliz
Mis roomies dicen que estas cosas me hacen daño, pero eso nunca me ha detenido. Una vez más me fui de campamento durante todo un fin y regresé feliz de la vida como siempre. Básicamente, este fin de semana aprendí (y aprehendí)...
- Que he dejado de tener miedo al compartir mis sueños, deseos, miedos, etc.
- Que me ha dejado de importar el ser embarrado de pintura... siempre y cuando pidan permiso.
- Que cuando las barreras parecen no terminar, solo hay que parar, respirar, y volver a lanzarse contra ellas.
- Que puedo comerme una donita espolvoreada Bimbo de un solo bocado.
- Que ser cojo es bastante cansado.
- Que la ropa no es tan necesario... siempre.
- Que usar lápiz labial puede ser muy divertido.
- Que los tres cochinitos estaban metidos en negocios turbios.
- Que |Z|ompira es una palabra con significado y significante.
- Que Barney tiene sexo [no pregunten].
- Que la huella de una persona puede tener diferentes formas.
- [Recordé] Que los amigos son la familia que uno elige para sí mismo.
- Que la ansiedad se puede transmitir por ósmosis.
- Que una hormiga se puede confundir con un ornitorrinco.
- Que la única cosa más divertida que jugar con cerillos es SER un cerillo.
- Que existen güeras despampanantes de pelo negro.
- Que ser parte de un mecanismo es casi tan complicado como analizarlo en clase.
- Que un juego de dominó puede ser muy profundo, estresante, revelador, divertido y hasta agobiante.
- Que comer un mango puede ser altamente erótico.
- Que una limitación física no tiene porque limitar el resto de tu vida.
- Que los mocos hacen un muy buen slam.
- Que el repelente no es tan efectivo como te hacen creer.
- Que una caja de herramientas sirve para guardar pinzas, resistencias, leds, emprendedurismo, valores, creatividad y hasta trabajo en equipo.
- Que los gusanitos duelen.
- Que puedes llegar, meterte en alguien, atorarte, terminar en el piso... y al final no saber ni que pasó.
- Que hay gente que hasta dormida te ve.
- Que también hay hombres a los que les gusta traer el pelo suelto.
- Que al parecer, Devlyn le vende los mismos lentes a todos los ingenieros.
- Que no hay que asumir que tus cosas ya están en la cajuela.
Oh... y aprendí a manejar uno de esos coches que son automáticos y standar a la vez.
Jeje... Esas fueron sólo algunas cosas que aprendí y aprehendí este fin de semana. Y espero que los demás tengan una lista mayor que esta.
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Marco Mo
20 de octubre de 2009
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Algo para... para...
para ir de campa,
para la axción,
para pensar
Llevo ya bastante tiempo queriendo escribir algo aquí pero simplemente no he tenido tiempo. No es posible que las entradas a este blog hayan cambiado de 14 en julio, a 4 en agosto, y a 1 en septiembre. Es por eso que no pierdo más tiempo ahora que estamos empezando octubre y estoy de vuelta para no descuidar este espacio que tanto quiero. Desde la última entrada tenía varias ideas sobre temas para escribir. El primero era sobre el 15/16 de septiembre, de como se ha convertido en fecha de peda segura y de como el asueto no me sirvió de nada al caer en miércoles. Pero simplemente el tiempo se me fue y luego quise subir un video de como pasé las fiestas patrias (en los carritos chocones, yeah!) y de los recuerdos que eso me trajo. Pero de nuevo el tiempo pasó y luego era muy tarde ya para hablar del tema.
Los días pasaron y después pensé en escribir sobre lo exagerado que considero que para el 20 de septiembre ya haya en los almacenes mercancía de Halloween (no del Día de Muertos... de Halloween) y hasta de Navidad. O sobre lo malinchista que es el pensar antes en una fiesta de disfraces que en una ofrenda. Luego pensé en escribir sobre la fiesta de disfraces a razón del DÍA DE MUERTOS que mis amigos y yo nunca hemos podido hacer. Después realmente consideré hacer una nueva entrada al Diario Influenzado, ya que todo mundo se está poniendo paranóico de nuevo. También pensé en hacer otra lista de cosas que aprendí en un campamento. Todas esas ideas fueron enviadas a rincones de mi cerebro donde se quedaron acumulando polvo. Y hoy por fin me doy un tiempo para regresar al blog decidido a no escribir sobre nada de lo previamente mencionado por la simple razón de que me he dado cuenta que hay cosas más importantes en este mundo.
En estos últimos días han llegado a mí varias noticias que me han dejado pensando y recapacitando bastante. Primero me entero de casos reales de influenza en gente que conozco y que se encuentra en estado delicado. No son inventos de los noticieros ni chismes que cuenta la gente, es simplemente la realidad cruda como ella sola. La influenza sigue haciendo de las suyas y ya hasta rumores hay de otra suspensión de clases. Claro, porque el agujero académico de la influenza el pasado mayo no es suficiente. Por culpa de esa Influencia AHLNL y el agujero académico estoy teniendo problemas para comprender los temas en mis clases. Por otro lado me cuentan que un familiar estuvo a punto de tener un infarto, todo por no cuidar su colesterol. Ahora se encuentra aburrido en casa sin poder realizar esfuerzo alguno y en espera para una operación. Esto me cayó como balde de agua fría. Yo me preocupo porque la familia está preocupada, ellos se preocupan porque yo me preocupo, todos nos preocupamos por el enfermo, y el enfermo se preocupa por quién lo va a operar.
Después llega el tema de la violencia en México. Un amigo de la universidad recientemente perdió gran parte de sus pertenencias porque se metieron a robar a su casa y se llevaron todo lo que pudieron. Luego recibo una llamada donde me cuentan como se metieron a robar a casa de otra amiga, pero cómo la casa tenía bien cerrada solo entraron al garage y abrieron los coches para llevarse lo que pudieron. A otro amigo ya van dos veces en estos últimos veces que le cristalean el coche para llevarse el estereo. Esto me hace pensar que ya ni en mi casa estoy seguro.
Luego en un curso me ponen un video donde cuentan la historia de una señora de más de setenta años de edad que se hace cargo ella sola de su nieto con parálisis cerebral. Muestran imagenes de la señora cargando al joven de 15 años para poder subirlo al camión. Ella se encarga totalmente de su nieto porque su hija (quien se embarazó a los 16 años) no quiere al chico. Y el resto de los hijos de la señora la han olvidado y no le brindan ayuda. Fue un video bastante fuerte pero creoq ue cumplió su cometido. Muchas lágrimas rodaron mientras veíamos el mini-documental.
Y por si fuera poco, hoy Hoy HOY (inserte aquí voz de Fox) llega a mi la noticia de que una amiga de la familia ha fallecido. La hija de mi padrino, madre de un niño pequeño y de una recién nacida que sobrevivió a la operación en la que su madre falleció. Una mujer excepcional que ha sido arrancada de nuestras vidas debido al mal cuidado médico. Mientras tanto yo lleno de trabajos, tareas, proyectos, juntas, prácticas, campamentos, cursos y demás cosas es que hasta hoy que me pongo a pensar sobre lo que pasa a mi alrededor.
Me lo repito una y otra vez, pero parece que no entiendo... el trabajo no lo es todo (o en mi caso, la escuela). Siempre estoy ocupado y apenas tengo tiempo para hablar con mi familia. Y así como yo hay muchos que siempre están trabajando y viendo hacia el futuro, pero no se paran a ver el presente que los rodea. Así que ya para terminar con este largo post invito a todos aquellos que hayan logrado llegar a este último párrafo a que bajen la velocidad de su vida. Aunque existan cosas tan malas como las que platiqué aquí, igual hay muchas otras cosas que les aseguro los harán sonreír. No pierdan estos pequeños momentos... mejor paren un poco y disfruten de lo maravillosa que puede ser la vida.
Los días pasaron y después pensé en escribir sobre lo exagerado que considero que para el 20 de septiembre ya haya en los almacenes mercancía de Halloween (no del Día de Muertos... de Halloween) y hasta de Navidad. O sobre lo malinchista que es el pensar antes en una fiesta de disfraces que en una ofrenda. Luego pensé en escribir sobre la fiesta de disfraces a razón del DÍA DE MUERTOS que mis amigos y yo nunca hemos podido hacer. Después realmente consideré hacer una nueva entrada al Diario Influenzado, ya que todo mundo se está poniendo paranóico de nuevo. También pensé en hacer otra lista de cosas que aprendí en un campamento. Todas esas ideas fueron enviadas a rincones de mi cerebro donde se quedaron acumulando polvo. Y hoy por fin me doy un tiempo para regresar al blog decidido a no escribir sobre nada de lo previamente mencionado por la simple razón de que me he dado cuenta que hay cosas más importantes en este mundo.
En estos últimos días han llegado a mí varias noticias que me han dejado pensando y recapacitando bastante. Primero me entero de casos reales de influenza en gente que conozco y que se encuentra en estado delicado. No son inventos de los noticieros ni chismes que cuenta la gente, es simplemente la realidad cruda como ella sola. La influenza sigue haciendo de las suyas y ya hasta rumores hay de otra suspensión de clases. Claro, porque el agujero académico de la influenza el pasado mayo no es suficiente. Por culpa de esa Influencia AHLNL y el agujero académico estoy teniendo problemas para comprender los temas en mis clases. Por otro lado me cuentan que un familiar estuvo a punto de tener un infarto, todo por no cuidar su colesterol. Ahora se encuentra aburrido en casa sin poder realizar esfuerzo alguno y en espera para una operación. Esto me cayó como balde de agua fría. Yo me preocupo porque la familia está preocupada, ellos se preocupan porque yo me preocupo, todos nos preocupamos por el enfermo, y el enfermo se preocupa por quién lo va a operar.
Después llega el tema de la violencia en México. Un amigo de la universidad recientemente perdió gran parte de sus pertenencias porque se metieron a robar a su casa y se llevaron todo lo que pudieron. Luego recibo una llamada donde me cuentan como se metieron a robar a casa de otra amiga, pero cómo la casa tenía bien cerrada solo entraron al garage y abrieron los coches para llevarse lo que pudieron. A otro amigo ya van dos veces en estos últimos veces que le cristalean el coche para llevarse el estereo. Esto me hace pensar que ya ni en mi casa estoy seguro.
Luego en un curso me ponen un video donde cuentan la historia de una señora de más de setenta años de edad que se hace cargo ella sola de su nieto con parálisis cerebral. Muestran imagenes de la señora cargando al joven de 15 años para poder subirlo al camión. Ella se encarga totalmente de su nieto porque su hija (quien se embarazó a los 16 años) no quiere al chico. Y el resto de los hijos de la señora la han olvidado y no le brindan ayuda. Fue un video bastante fuerte pero creoq ue cumplió su cometido. Muchas lágrimas rodaron mientras veíamos el mini-documental.
Y por si fuera poco, hoy Hoy HOY (inserte aquí voz de Fox) llega a mi la noticia de que una amiga de la familia ha fallecido. La hija de mi padrino, madre de un niño pequeño y de una recién nacida que sobrevivió a la operación en la que su madre falleció. Una mujer excepcional que ha sido arrancada de nuestras vidas debido al mal cuidado médico. Mientras tanto yo lleno de trabajos, tareas, proyectos, juntas, prácticas, campamentos, cursos y demás cosas es que hasta hoy que me pongo a pensar sobre lo que pasa a mi alrededor.
Me lo repito una y otra vez, pero parece que no entiendo... el trabajo no lo es todo (o en mi caso, la escuela). Siempre estoy ocupado y apenas tengo tiempo para hablar con mi familia. Y así como yo hay muchos que siempre están trabajando y viendo hacia el futuro, pero no se paran a ver el presente que los rodea. Así que ya para terminar con este largo post invito a todos aquellos que hayan logrado llegar a este último párrafo a que bajen la velocidad de su vida. Aunque existan cosas tan malas como las que platiqué aquí, igual hay muchas otras cosas que les aseguro los harán sonreír. No pierdan estos pequeños momentos... mejor paren un poco y disfruten de lo maravillosa que puede ser la vida.
Leyenda contada por
Marco Mo
4 de octubre de 2009
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Algo para... para...
para las amistades,
para pensar,
para recordar
No se como fue que pasó pero este blog ha estado bastante olvidado por el último mes. Así que creo es hora de que ponga algo aquí, lo que sea, algo divertido o profundo de preferencia. Pero creo que escribiré sobre camiones. Si... camiones, autobuses, micros, peceros, o como sea que los conozcan. Comencé con la idea de escribir sobre el transporte público desde hace un par de meses, así que comencé a recolectar información e historias relacionadas con el tema. De verdad no deja de sorprenderme las cosas que uno ve cuando va en el autobús.
De entrada, es de lo más cagante cuando solo te falta cruzar la calle para estar en la parada y el camión que necesitabas pasa frente a ti a toda velocidad saturando tu alrededor de smog puro y fresco. Entonces debes de esperar al siguiente, que no llegará sino hasta media hora después. Una vez que esa espera termina comienza la aventura por buscar lugar dentro del autobús. En varias veces (en el DF principalmente) he llegado a ver a la gente literalmente colgando del autobús. Todos tienen tanta prisa por llegar que no les importa ir agarrados del marco de la puerta y con medio cuerpo fuera del camión. Como estudiante, el hacer maniobras con tu mochila es todo un espectáculo digno del Cirque Du Soleil. Lo que más me ha sorprendido en la parada ha sido ver un autobús olvidado, con todo y pasajeros y el motor en marcha. El camionero llegó corriendo unos minutos después con una torta en una mano y una coca en la otra. Claro que yo no iba a dejar pasar la oportunidad de tomarle una foto al extraño suceso.

Ya dentro del camión se pueden apreciar toda clase de obras de arte. Desde camiones con un impresionante equipamiento de luz y sonido tipo disco-móvil (de esos de los que de noche no te subes ni aunque sea el último) hasta diversos despliegues de creencias religiosas con Jesús o la Virgen María acompañados o no por una photoshopeada imagen del autobús mismo. Una vez vi un camión totalmente rosado por dentro con detalles en peluche blanco. En otra ocasión vi un tablero de un camión con temática del Conde Pátula, ese me hizo reír mucho. Pero sin duda lo más curioso han sido los letreros de "favor de no escupir" que he visto ya en varios camiones en diferentes ciudades del país.
La gente dentro del autobús también da mucho de que hablar. Aquellos que van parados siempre tiene cara de impaciencia e incomodidad, o debería decir "tenemos" porque generalmente no alcanzo asiento. En cambio, los que tienen la dicha de ir sentados van dormidos (sin importar la hora que sea), admirando el paisaje (como para no darse cuenta que hay una mujer embarazada a su lado que necesita el asiento) y uno que otro va leyendo. Me ha tocado ver desde el grupo de chavitas wannabe RBD que se escaparon de clases hasta la señora con el bebé recién nacido y que no carga con la cuna solo porque no tiene la cantidad de brazos requeridos para dicha tarea. Pero los dormidos son de los más graciosos y son bastante comunes, en especial en los primeros camiones del día rumbo al trabajo o la escuela.
Una vez vi a un señor dormido con un niño dormido en el asiento de junto. Ambos se despertaron cuando pasamos un tope con esa delicadeza que solo los camioneros tienen. Lo curioso fue que cuando el niño preguntó "Papá, ¿dónde estamos?" el señor miró por las ventanas y respondió "Nooo... pss ni se". El segundo niño dormido que vi en un camión si me dejó algo asustado. Yo juraba que los que estaban detrás de él eran su hermanito y su mamá, pero cuando ambos se pararon y se bajaron del camión sin el niño dormido me comencé a preocupar. Pero él despertó unas cuantas paradas después y bajo del camión como si nada hubiera pasado.
Una amiga me contó como una vez vio a una extranjera que no entendía la diferencia entre la moneda de 50 centavos y la de 5 pesos. Al final mi amiga terminó pagando el camión de las dos con tal de que poder subir al camión y llegar a su casa. Los extranjeros siempre son, para su mala suerte, fuente de risas para nosotros. Pero la persona que más me ha impactado en un camión es el Señor que Huele a Madres, así lo llamo yo. Este individuo tiene pinta de no haberse bañado en años, de no haberse peinado ni rasurado en meses, de haber usado su ropa como inodoro en varias ocasiones y de consumir grandes cantidades de alcohol y demás sustancias tóxicas. Y para terminar de joder, a este sujeto me lo he encontrado ya 6 malditas veces. Sus apariciones no parecen tener patrón alguno, solo se que me lo encuentro cada vez que me quejo con alguien sobre el excesivamente molesto hedor del Señor que Huele a Madres. Un día me lo encontré cuando iba a la escuela y luego más tarde de regreso de la escuela... fue horrible.
Dejando a los pasajeros a un lado, creo que los camioneros se merecen también su mención honorífica. Conocen la ciudad a la perfección, saben que si chocan ellos es el otro quien sale perdiendo, son de lo más lacras y cafres (superados únicamente por los taxistas), te bajan del camión donde quieren (yo he tenido que bajarme en un camellón) pero se enojan si quieres subir en un lugar que no sea la parada, juegan carreritas con otros camioneros en horas pico como si no hubiera más coches en el mundo, y esta lista sigue y puedo continuarla por muchos renglones más pero creo que ya fue mucho. Básicamente, los camioneros son uno hijos de la chingada a quienes no tenemos de otra más que aguantar.
Ya para no hacer más largo este cuento terminaré diciendo que a pesar de que muchas cosas de los camiones son molestas, incómodas (yo generalmente no quepo en los asientos por mi estatura) y hasta tóxicas, son un servicio indispensable en toda ciudad mexicana. Si no hubiera camiones viajar de un punto a otro en ciudades como el DF duraría días en lugar de las horas que ya tardas. Mucha gente se vería en la obligación de caminar largas distancias tan solo para ir a trabajar o ir a la escuela. Al final son elementos primordiales para mantener una ciudad en movimiento, pero no estaría mal que les dieran sus reparaciones y afinaciones más seguido. Ah, y también me gustaría que les dieran a los conductores un curso de educación vial.
De entrada, es de lo más cagante cuando solo te falta cruzar la calle para estar en la parada y el camión que necesitabas pasa frente a ti a toda velocidad saturando tu alrededor de smog puro y fresco. Entonces debes de esperar al siguiente, que no llegará sino hasta media hora después. Una vez que esa espera termina comienza la aventura por buscar lugar dentro del autobús. En varias veces (en el DF principalmente) he llegado a ver a la gente literalmente colgando del autobús. Todos tienen tanta prisa por llegar que no les importa ir agarrados del marco de la puerta y con medio cuerpo fuera del camión. Como estudiante, el hacer maniobras con tu mochila es todo un espectáculo digno del Cirque Du Soleil. Lo que más me ha sorprendido en la parada ha sido ver un autobús olvidado, con todo y pasajeros y el motor en marcha. El camionero llegó corriendo unos minutos después con una torta en una mano y una coca en la otra. Claro que yo no iba a dejar pasar la oportunidad de tomarle una foto al extraño suceso.

Ya dentro del camión se pueden apreciar toda clase de obras de arte. Desde camiones con un impresionante equipamiento de luz y sonido tipo disco-móvil (de esos de los que de noche no te subes ni aunque sea el último) hasta diversos despliegues de creencias religiosas con Jesús o la Virgen María acompañados o no por una photoshopeada imagen del autobús mismo. Una vez vi un camión totalmente rosado por dentro con detalles en peluche blanco. En otra ocasión vi un tablero de un camión con temática del Conde Pátula, ese me hizo reír mucho. Pero sin duda lo más curioso han sido los letreros de "favor de no escupir" que he visto ya en varios camiones en diferentes ciudades del país.
La gente dentro del autobús también da mucho de que hablar. Aquellos que van parados siempre tiene cara de impaciencia e incomodidad, o debería decir "tenemos" porque generalmente no alcanzo asiento. En cambio, los que tienen la dicha de ir sentados van dormidos (sin importar la hora que sea), admirando el paisaje (como para no darse cuenta que hay una mujer embarazada a su lado que necesita el asiento) y uno que otro va leyendo. Me ha tocado ver desde el grupo de chavitas wannabe RBD que se escaparon de clases hasta la señora con el bebé recién nacido y que no carga con la cuna solo porque no tiene la cantidad de brazos requeridos para dicha tarea. Pero los dormidos son de los más graciosos y son bastante comunes, en especial en los primeros camiones del día rumbo al trabajo o la escuela.
Una vez vi a un señor dormido con un niño dormido en el asiento de junto. Ambos se despertaron cuando pasamos un tope con esa delicadeza que solo los camioneros tienen. Lo curioso fue que cuando el niño preguntó "Papá, ¿dónde estamos?" el señor miró por las ventanas y respondió "Nooo... pss ni se". El segundo niño dormido que vi en un camión si me dejó algo asustado. Yo juraba que los que estaban detrás de él eran su hermanito y su mamá, pero cuando ambos se pararon y se bajaron del camión sin el niño dormido me comencé a preocupar. Pero él despertó unas cuantas paradas después y bajo del camión como si nada hubiera pasado.
Una amiga me contó como una vez vio a una extranjera que no entendía la diferencia entre la moneda de 50 centavos y la de 5 pesos. Al final mi amiga terminó pagando el camión de las dos con tal de que poder subir al camión y llegar a su casa. Los extranjeros siempre son, para su mala suerte, fuente de risas para nosotros. Pero la persona que más me ha impactado en un camión es el Señor que Huele a Madres, así lo llamo yo. Este individuo tiene pinta de no haberse bañado en años, de no haberse peinado ni rasurado en meses, de haber usado su ropa como inodoro en varias ocasiones y de consumir grandes cantidades de alcohol y demás sustancias tóxicas. Y para terminar de joder, a este sujeto me lo he encontrado ya 6 malditas veces. Sus apariciones no parecen tener patrón alguno, solo se que me lo encuentro cada vez que me quejo con alguien sobre el excesivamente molesto hedor del Señor que Huele a Madres. Un día me lo encontré cuando iba a la escuela y luego más tarde de regreso de la escuela... fue horrible.
Dejando a los pasajeros a un lado, creo que los camioneros se merecen también su mención honorífica. Conocen la ciudad a la perfección, saben que si chocan ellos es el otro quien sale perdiendo, son de lo más lacras y cafres (superados únicamente por los taxistas), te bajan del camión donde quieren (yo he tenido que bajarme en un camellón) pero se enojan si quieres subir en un lugar que no sea la parada, juegan carreritas con otros camioneros en horas pico como si no hubiera más coches en el mundo, y esta lista sigue y puedo continuarla por muchos renglones más pero creo que ya fue mucho. Básicamente, los camioneros son uno hijos de la chingada a quienes no tenemos de otra más que aguantar.
Ya para no hacer más largo este cuento terminaré diciendo que a pesar de que muchas cosas de los camiones son molestas, incómodas (yo generalmente no quepo en los asientos por mi estatura) y hasta tóxicas, son un servicio indispensable en toda ciudad mexicana. Si no hubiera camiones viajar de un punto a otro en ciudades como el DF duraría días en lugar de las horas que ya tardas. Mucha gente se vería en la obligación de caminar largas distancias tan solo para ir a trabajar o ir a la escuela. Al final son elementos primordiales para mantener una ciudad en movimiento, pero no estaría mal que les dieran sus reparaciones y afinaciones más seguido. Ah, y también me gustaría que les dieran a los conductores un curso de educación vial.
Leyenda contada por
Marco Mo
11 de septiembre de 2009
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Algo para... para...
para México,
para profundizar,
para quejarse
Yo te llamo
hr: 23:40
Tras una breve pausa regreso para hablar sobre una experiencia muy curiosa que presencié recientemente y que está relacionada con los teléfonos celulares. Creo que todos recordarán que hace algunos meses comenzó una campaña por parte del gobierno mexicano para luchar contra el crimen dentro del país a través de los teléfonos celulares. Según esto, todos los clientes de empresas de telefonía celular debíamos registrar nuestro número de celular bajo nuestro nombre (con el CURP) para que así el gobierno tuviera un registro telefónico de las llamadas de todos los mexicanos con celular. Cuando yo me enteré de esto no me quedó de otra más que decir ¡Hazme el Chingado Favor! (blog muy recomendado, por cierto).
A un inició la gente no hizo caso, había quien tenía miedo de que les cancelaran su linea pero aun así no hubo mucha respuesta por parte de la gente. Pero no hablaré sobre cómo esta medida parece ser una estupidez, sobre como esta base de datos podría ser usada por delincuentes/secuestradores/narcotraficantes/etc en nuestra contra, ni sobre como las compañías de telefonía podrían verse afectadas en caso de la cancelación de lineas no registradas. Todo esto es tema ya viejo.
La verdadera historia de esta entrada es acerca de un cercano amigo mío que recientemente compró un nuevo celular hace un par de días. Recuerdo como llegó muy emocionado a mostrarme todo lo que su celular podía hacer... solo para descubrir que no podía realizar llamadas hasta que registrara su celular en la base de datos de la que ya hablé. Todos los presentes nos quejamos ampliamente de dicha medida y a mi amigo no le quedó de otra más que registrar el número. Aparentemente sí podía mandar mensajes. Hubiera sido el colmo que le pidieran mandar un mensaje con sus datos para registrarse y que no le permitieran mandar mensajes por no estar registrado. Ahora, aquí es donde esto se pone interesante. Siguió al pie de la letra las instrucciones. Mandó su número.nombre.apellido.edad... añodenacimiento.curp.padrinodeconfirmación.nombredesolteradelaabuelamaterna... escuelaprimaria.primediofinaldesecundaria.etc.etc.etc al 21111 y recibió a cambio una foto del equipo policiaco y un tono de sirena de patrulla. Ok no, no recibió eso, pero hubiera muy gracioso de ser cierto. La verdad es que no pasó nada, y cuando digo nada realmente quiero decir nada. Mi amigo aun no podía hacer llamadas.
Molesto por dicha deficiencia en el sistema él se dirigió en busca de ayuda a un Centro de Atención a Clientes. Ya saben, de esos con 30 mostradores y solo 4 señoritas trabajando. Cuando llegó su turno explicó el problema y obtuvo a cambio una hora de espera mientras la señorita averiguaba como funcionaba todo eso de los registros. Después el celular le fue devuelto y le dijeron que esperara un par de horas y todo estaría resuelto. MENTIRA!!!... al día siguiente aún no podía hacer llamadas. Llamó con desesperación al dichoso *264 pidiendo ayuda y fue en ese punto en el que todo se resolvió. Ahora mi amigo está feliz de poder hablar por su teléfono celular bajo la supervisión del gobierno.
Lo peor es que no me sorprende que se estén tomando estas medidas. No tiene mucho tiempo que leí una noticia de El Economista dónde decían que para julio el 95.9% de los usuarios aun no se habían registrado. Eso último la verdad no me sorprendió. Digo, aparte de mi amigo que se registró por la fuerza, no conosco a nadie más que haya registrado su número de celular. Yo la verdad no planeo hacerlo hasta que ya estén a punto de dar de baja mi número o ya lo hayan hecho.
Ya solo para despedirme intentaré hacer un poco de conciencia y les dejaré un video sobre lo peligroso que puede ser el usar el celular al volante. Es muy probable que ya lo hayan visto porque ya lleva como una semana rondando por la red, pero me impactó tanto que igual decidí ponerlo aquí. Les aseguró que es mucho más profundo que la noticia de la chava que se cayó en una alcantarilla por ir mandando un mensaje. [video vía Gizmodo]
A un inició la gente no hizo caso, había quien tenía miedo de que les cancelaran su linea pero aun así no hubo mucha respuesta por parte de la gente. Pero no hablaré sobre cómo esta medida parece ser una estupidez, sobre como esta base de datos podría ser usada por delincuentes/secuestradores/narcotraficantes/etc en nuestra contra, ni sobre como las compañías de telefonía podrían verse afectadas en caso de la cancelación de lineas no registradas. Todo esto es tema ya viejo.
La verdadera historia de esta entrada es acerca de un cercano amigo mío que recientemente compró un nuevo celular hace un par de días. Recuerdo como llegó muy emocionado a mostrarme todo lo que su celular podía hacer... solo para descubrir que no podía realizar llamadas hasta que registrara su celular en la base de datos de la que ya hablé. Todos los presentes nos quejamos ampliamente de dicha medida y a mi amigo no le quedó de otra más que registrar el número. Aparentemente sí podía mandar mensajes. Hubiera sido el colmo que le pidieran mandar un mensaje con sus datos para registrarse y que no le permitieran mandar mensajes por no estar registrado. Ahora, aquí es donde esto se pone interesante. Siguió al pie de la letra las instrucciones. Mandó su número.nombre.apellido.edad... añodenacimiento.curp.padrinodeconfirmación.nombredesolteradelaabuelamaterna... escuelaprimaria.primediofinaldesecundaria.etc.etc.etc al 21111 y recibió a cambio una foto del equipo policiaco y un tono de sirena de patrulla. Ok no, no recibió eso, pero hubiera muy gracioso de ser cierto. La verdad es que no pasó nada, y cuando digo nada realmente quiero decir nada. Mi amigo aun no podía hacer llamadas.
Molesto por dicha deficiencia en el sistema él se dirigió en busca de ayuda a un Centro de Atención a Clientes. Ya saben, de esos con 30 mostradores y solo 4 señoritas trabajando. Cuando llegó su turno explicó el problema y obtuvo a cambio una hora de espera mientras la señorita averiguaba como funcionaba todo eso de los registros. Después el celular le fue devuelto y le dijeron que esperara un par de horas y todo estaría resuelto. MENTIRA!!!... al día siguiente aún no podía hacer llamadas. Llamó con desesperación al dichoso *264 pidiendo ayuda y fue en ese punto en el que todo se resolvió. Ahora mi amigo está feliz de poder hablar por su teléfono celular bajo la supervisión del gobierno.
Lo peor es que no me sorprende que se estén tomando estas medidas. No tiene mucho tiempo que leí una noticia de El Economista dónde decían que para julio el 95.9% de los usuarios aun no se habían registrado. Eso último la verdad no me sorprendió. Digo, aparte de mi amigo que se registró por la fuerza, no conosco a nadie más que haya registrado su número de celular. Yo la verdad no planeo hacerlo hasta que ya estén a punto de dar de baja mi número o ya lo hayan hecho.
Ya solo para despedirme intentaré hacer un poco de conciencia y les dejaré un video sobre lo peligroso que puede ser el usar el celular al volante. Es muy probable que ya lo hayan visto porque ya lleva como una semana rondando por la red, pero me impactó tanto que igual decidí ponerlo aquí. Les aseguró que es mucho más profundo que la noticia de la chava que se cayó en una alcantarilla por ir mandando un mensaje. [video vía Gizmodo]
Leyenda contada por
Marco Mo
20 de agosto de 2009
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para México,
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