4 de octubre de 2009
Cosas importantes
Los días pasaron y después pensé en escribir sobre lo exagerado que considero que para el 20 de septiembre ya haya en los almacenes mercancía de Halloween (no del Día de Muertos... de Halloween) y hasta de Navidad. O sobre lo malinchista que es el pensar antes en una fiesta de disfraces que en una ofrenda. Luego pensé en escribir sobre la fiesta de disfraces a razón del DÍA DE MUERTOS que mis amigos y yo nunca hemos podido hacer. Después realmente consideré hacer una nueva entrada al Diario Influenzado, ya que todo mundo se está poniendo paranóico de nuevo. También pensé en hacer otra lista de cosas que aprendí en un campamento. Todas esas ideas fueron enviadas a rincones de mi cerebro donde se quedaron acumulando polvo. Y hoy por fin me doy un tiempo para regresar al blog decidido a no escribir sobre nada de lo previamente mencionado por la simple razón de que me he dado cuenta que hay cosas más importantes en este mundo.
En estos últimos días han llegado a mí varias noticias que me han dejado pensando y recapacitando bastante. Primero me entero de casos reales de influenza en gente que conozco y que se encuentra en estado delicado. No son inventos de los noticieros ni chismes que cuenta la gente, es simplemente la realidad cruda como ella sola. La influenza sigue haciendo de las suyas y ya hasta rumores hay de otra suspensión de clases. Claro, porque el agujero académico de la influenza el pasado mayo no es suficiente. Por culpa de esa Influencia AHLNL y el agujero académico estoy teniendo problemas para comprender los temas en mis clases. Por otro lado me cuentan que un familiar estuvo a punto de tener un infarto, todo por no cuidar su colesterol. Ahora se encuentra aburrido en casa sin poder realizar esfuerzo alguno y en espera para una operación. Esto me cayó como balde de agua fría. Yo me preocupo porque la familia está preocupada, ellos se preocupan porque yo me preocupo, todos nos preocupamos por el enfermo, y el enfermo se preocupa por quién lo va a operar.
Después llega el tema de la violencia en México. Un amigo de la universidad recientemente perdió gran parte de sus pertenencias porque se metieron a robar a su casa y se llevaron todo lo que pudieron. Luego recibo una llamada donde me cuentan como se metieron a robar a casa de otra amiga, pero cómo la casa tenía bien cerrada solo entraron al garage y abrieron los coches para llevarse lo que pudieron. A otro amigo ya van dos veces en estos últimos veces que le cristalean el coche para llevarse el estereo. Esto me hace pensar que ya ni en mi casa estoy seguro.
Luego en un curso me ponen un video donde cuentan la historia de una señora de más de setenta años de edad que se hace cargo ella sola de su nieto con parálisis cerebral. Muestran imagenes de la señora cargando al joven de 15 años para poder subirlo al camión. Ella se encarga totalmente de su nieto porque su hija (quien se embarazó a los 16 años) no quiere al chico. Y el resto de los hijos de la señora la han olvidado y no le brindan ayuda. Fue un video bastante fuerte pero creoq ue cumplió su cometido. Muchas lágrimas rodaron mientras veíamos el mini-documental.
Y por si fuera poco, hoy Hoy HOY (inserte aquí voz de Fox) llega a mi la noticia de que una amiga de la familia ha fallecido. La hija de mi padrino, madre de un niño pequeño y de una recién nacida que sobrevivió a la operación en la que su madre falleció. Una mujer excepcional que ha sido arrancada de nuestras vidas debido al mal cuidado médico. Mientras tanto yo lleno de trabajos, tareas, proyectos, juntas, prácticas, campamentos, cursos y demás cosas es que hasta hoy que me pongo a pensar sobre lo que pasa a mi alrededor.
Me lo repito una y otra vez, pero parece que no entiendo... el trabajo no lo es todo (o en mi caso, la escuela). Siempre estoy ocupado y apenas tengo tiempo para hablar con mi familia. Y así como yo hay muchos que siempre están trabajando y viendo hacia el futuro, pero no se paran a ver el presente que los rodea. Así que ya para terminar con este largo post invito a todos aquellos que hayan logrado llegar a este último párrafo a que bajen la velocidad de su vida. Aunque existan cosas tan malas como las que platiqué aquí, igual hay muchas otras cosas que les aseguro los harán sonreír. No pierdan estos pequeños momentos... mejor paren un poco y disfruten de lo maravillosa que puede ser la vida.
12 de abril de 2009
Grata compañía
El día lo comenzamos trabajando y conforme las horas pasaban el resto del equipo iba desapareciendo. Estábamos tan concentrados en el trabajo que sin darnos cuenta ya se había hecho tarde. Solo ella y yo quedábamos ya, poco faltaba para terminar. Cuando la edición concluyó era hora terminar con el video. Mientras la computadora hacía lo suyo, fuimos al televisor para tomar un pequeño descanso. Lo mejor que encontramos fue un episodio viejo de Smallville. Nos sentamos uno al lado del otro a ver como la televisión nos mentía sobre la juventud de Superman, pero no nos importó, la televisión solo fue ruido de fondo para nuestra plática. Cuando el capítulo terminó me dirigí a la computadora solo para ver un mensaje de error en la pantalla, tendría que comenzar todo el proceso de nuevo. Una vez preparado todo, por segunda vez, decidimos cenar algo. Cereal, leche, un sándwich, algo ligero.
Conforme las horas pasaban y los errores seguían apareciendo, ella decidió que no sería justo dejarme solo en la última etapa del trabajo y propuso quedarse a hacerme compañía. Llamó a su casa avisando que no llegaría y que ya sabían donde encontrarla, yo sonreí por ver que tendría a una gran amiga a mi lado por el resto de la noche para mantenerme despierto. Una vez estuvo listo todo, regresamos a la televisión mientras la computadora hacía lo suyo. Lo mejor al aire, la repetición del capítulo de Smallville que habíamos visto horas antes. Decidimos ponerle un poco más de atención, aunque como siempre terminamos sumergido en nuestra propia charla.
La noche se hacía más oscura y la casa se quedaba en silencio. El resto de la familia se había ido a dormir mientras nosotros asegurábamos que faltaba poco, pero otro mensaje de error nos desmentía. Platicamos, pasamos momentos en simple silencio, recordamos aventuras y vimos una vez más aquel capítulo de Smallville por tercera vez. En esta ocasión le hicimos caso al final, ya casi nos aprendíamos los diálogos. Eran entre tres y cuatro de la mañana, ya queríamos ver el trabajo listo.
Cubiertos por una abrigadora colcha nos quedamos dormidos juntos en el sillón de la sala. Las voces del televisor nos arrullaron hasta quedar uno al lado del otro. Un poco tranquilos descansamos el poco tiempo que nos quedaba, teníamos fe en los últimos cambios hechos al video. Horas antes ella se había preocupado por lo dirían en su casa, sabía que de vernos ahí dormidos sus padres se molestarían, pero en mi casa nadie diría nada. Éramos únicamente dos amigos apoyándose el uno al otro. En ese momento ya nada importaba, solo queríamos terminar el trabajo.
Dormitamos en paz un poco de tiempo, hasta que los primeros pasos del nuevo día llegaron para avisarme que debía ir a ducharme. Al regresar, ella ya estaba sentada en la mesa y me esperaba para el desayuno. Había sido verdad, se había quedado acompañándome como la verdadera amiga que era. Le agradecí su compañía y me dispuse a comer mi abundante desayuno. Ella solo tomo una taza de leche. Antes de irnos apagué la tele, una repetición más de Smallville estaba comenzando, nada que no supiéramos ya.
Después de las complicaciones con el video todo estaba listo al fin. Íbamos a presentarlo en unos minutos más. Sabíamos que pudimos haberlo hecho mejor, pero en ese momento ya no había nada que pudiéramos hacer. Me paré de mi asiento y voltee a verla, nos dirigimos una sonrisa y supe que todo saldría bien. Presioné el botón que decía PLAY y regrese a mi asiento junto a ella para admirar nuestra obra de arte.
Todo salió a la perfección.